Indigar acerca del contexto histórico-literario del neoclasicismo y el prerromanticismo

Para los años 1800 y 1830 en Hispanoamérica diversos escritores comienzan a desarrollar una serie de trabajos (escritos) con un fuerte contenido ideológico que de alguna forma apoyaba los aires de liberación de ese entonces.Comienza por tanto a gestarse un movimiento de emancipación intelectual o conciencia literaria cuyo primer exponente viene a ser Don Andrés Bello. Éste, tomando en cuenta que la América hispana era un lugar que ansiaba su libertad, comienza a proclamar a los poetas que abandonen la imitación que siempre se había hecho en Europa para así ellos mismos “fundan” las bases de una literatura autóctona que si bien tomaba aspectos de aquélla, no era simple “copia” sino una especie de híbrido que tendía a representar lo propio.Ahora bien, Andrés Bello, estudioso de la gramática, literatura, de las lenguas clásicas, educador, filósofo y en fin, uno de los personajes más representativos y polifacéticos no sólo de Hispanoamérica sino del mundo, realizó unos poemas que, mas que poemas son un himno a todos los próceres y mártires que participaron en la emancipación y liberación de la Venezuela de 1800. Éstos, denominados Alocución a la Poesía y la Agricultura de la Zona Tórrida fueron publicados en 1823 y 1826, respectivamente. El primero de ellos hace una invitación a la Poesía para que vuelva a América y en ella haga su hogar. En la segunda parte habla de los temas heroicos como lo son la guerra y sus protagonistas.A Bello se le ubica entre dos tendencias: la clásica y la romántica. Sin embargo, él mismo afirmó en un discurso pronunciado en la inauguración de la Universidad de Chile que no se ataba a los “preceptos estériles de la escuela, en las inexorables unidades, en la muralla de bronce entre los diferentes estilos y géneros (…) pero sí veía libertad en todo aunque también se percataba de “la embriaguez licenciosa en las orgías de la imaginación”. Es cierto que rechaza tener que atarse a las normas de la Poética de Aristóteles pero tampoco acepta la irracionalidad de los románticos.En su Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida presenta 7 temas que van desde un apóstrofe a la zona tórrida, pasando por elogios a la fertilidad de ésta, reclamos a los dueños de ella y otros más hasta llegar a un apóstrofe dirigido a las nuevas naciones donde los exhorta a conquistar un futuro prometedor.En síntesis, se puede hablar de un poeta ecléctico evidentemente neoclásico debido a que tal escuela se adaptaba a su conformación racionalista, aunque hubo momentos en que Bello dejó desbordar sus sentimientos y sensaciones las cuales fueron plasmadas en epístolas que envió durante su exilio en Londres a sus familiares y seres queridos.
27 de noviembre de 2007 15:07

Neoclasicismo

Neoclasicismo

domingo, 9 de marzo de 2008

Apreciar el Criollismo como manifestación literaria propia de Venezuela.



El Criollismo literario presente en el poema “La Silva Criolla”De Francisco Lazo Martí.El Criollismo representó un movimiento que surgió en toda Latinoamérica y que buscaba mostrar en todas sus formas, lo vernáculo, lo autóctono, es decir, lo criollo. Ha de recordarse que, ante el menosprecio del mundo campesino y el privilegio que se le daba a las grandes ciudades, muchos autores latinoamericanos se vieron en la necesidad de trabajar, llámese, en la creación de una nueva corriente que exaltara por tanto lo propio. Esto se dio también. En parte, gracias a los primeros exponentes del Naturalismo, y comenzó a variar la atención de intelectuales y escritores hacia el universo rural, para retratarlo por medio de un registro “objetivo” y contribuir así a su conocimiento.En Venezuela se desarrolló esta tendencia en la última década del siglo XIX y se prolongará hasta 1929 con la aparición de novelas como “Doña Bárbara” de Rómulo Gallegos. Debe destacarse que las obras criollistas aspiraban a ser documentos que contasen la historia “real” del entorno. Los personajes de estas obras van a ser tipos del suelo venezolano (en este caso, aplicado a Venezuela), productos de una transformación social de ese entonces.En general, los representantes de este movimiento se inspiraban en temas venezolanos con personajes que, evidentemente, poseían una mentalidad criolla.El criollismo también se manifestó en la poesía, siendo Francisco Lazo Martí su máximo exponente. Con él se cierra el ciclo que se había iniciado en el siglo anterior. Él escribió uno de los poemas más celebrados por la literatura, el denominado “Silva Criolla”. Se le considera el verdadero creador de este género puesto que va a plasmar la naturaleza y el paisaje en todos sus sentidos, no siendo un trasfondo poético sino los verdaderos protagonistas del canto.Cierto es que, Don Andrés Bello fue considerado el punto de partida pues con su “Silva a la Agricultura” hizo el primer intento por dar a conocer las bondades de la tierra venezolana. Por eso, el destacado escritor José Cañizales Márquez (1956), afirma que éste fue uno de los primeros en preocuparse por lo autóctono y por ello se afanó en incorporar elementos del paisaje nativo en sus creaciones poéticas. También Juan A. Pérez Bonalde lo hace al presentar el litoral guaireño y el de la Caracas de antes en su recordada y sentimental “Vuelta a la Patria”. Igualmente se podrían nombrar a Cecilio Acosta con su “Casita Blanca”, a Juan V. Gonzáles y otros, pero, sin duda, es Lazo quien elabora con una mayor precisión y belleza una poesía que canta las virtudes de la tierra, de la naturaleza, del ambiente, del paisaje. Precisamente por haber nacido y vivido en el llano, quiso develar las majestades del mismo mostrando en primera instancia los males que aquejaban su amada tierra. Lo más importante del caso es percatarse de que Lazo, de alguna forma persiguió con todo el afán, dar a conocer al mundo y sobre todo al venezolano en sí, las bellezas que la tierra prodigaba y que era necesario tomar cartas en el asunto debido a que, sólo el mismo venezolano debía cuidar y querer “su terruño”, dándole el lugar que merecía, teniendo en cuenta también que la tierra podría morir si no se le asistía.En síntesis, Lazo Martí afianza en su poema el inmenso amor del suelo venezolano, cantando sus grandezas, sus prodigios y sus maravillas, dando a entender que el suelo patrio es un elemento que debería mantenerse siempre en una palestra, alabando sus dignidades y exaltándolo siempre como se ha de exaltar el espíritu humano.